Wallerstein señala que:
"Las economíasmundo están divididas
en Estados del centro y áreas periféricas. No digo
Estados periféricos porque una característica
de las áreas periféricas es que el Estado indígena
es débil, oscilando entre la no existencia (es decir, una
situación colonial) y la existencia con un escaso grado
de autonomía (es decir, una situacón neocolonial)".
Precisamente Wallerstein ejemplifica
su distinción entre la periferia de una economíamundo
y su arena exterior con el análisis de las diferencias
existentes en el siglo XVI entre Rusia (arena exterior) y diversas
partes de la Europa oriental (periferia) y entre el área
del océano Indico (arena exterior) y la América
hispana (periferia).
"La periferia de una
economíamundo--dice
Wallerstein--es aquel sector geográfico de ella en el
cual la producción es primariamente de bienes de baja categoría
(esto es, de bienes cuya mano de obra es peor remunerada), pero
que es parte integrante del sistema global de la división
del trabajo, dado que las mercancías implicadas son esenciales
para su uso diario. La arena exterior de una economíamundo
está compuesta por aquellos otros sistemas mundiales con
los que una economíamundo dada mantiene algun tipo
de relaciones comerciales, basadas parcialmente en el intercambio
de objetos preciosos, lo que a veces se ha llamado "comercios
ricos". (17)
Wallerstein completa diciendo
que:
"..Existen tambien areas semiperiféricas que están entre el centro y la periferia en una serie de dimensiones, tales como la complejidad de las actividades económicas, la fuerza del aparato de Estado, la integridad cultural, etc Algunas de esas áreas eran áreas centrales en versiones anteriores de una cierta economíamundo. Otras eran áreas periféricas, promocionadas mas adelante, por así decirlo, como resultado de la geopolítica cambiante de una economíamundo en expansión.
La semiperiferia, no obstante,
no es un artificio de puntos de corte estadístico, ni tampoco
una categoría residuaL La semiperiferia es un elemento
estructural necesario en una economíamundo. Estas
áreas juegan un papel paralelo al representado, mutatis
mutandis, por los grupos comerciantes intermedios en un imperio.
Son puntos de recopilación de cualificaciones vitales a
menudo políticamente impopulares. Estas áreas intermedias
(como los grupos intermedios en un imperio) desvían parcialmente
las presiones políticas que los grupos localizados primariamente
en las áreas perifericas podrían en otro caso dirigir
contra los Estados del centro y los grupos que operan en el seno
y a través de sus aparatos de Estado. Por otra parte, los
intereses localizados primariamente en la semiperiferia se hallan
en el exterior de la arena política de los Estados del
centro, y encuentran difícil perseguir sus fines a través
de coaliciones políticas que podrían estar abiertas
para ellos si estuvieran en la misma arena política."
(18)
En el segundo volumen de El
moderno sistema mundial (El mercantilismo y la consolidación
de la conomíamundo europea, 1600 -1750) Wallerstein
advierte que:
"En el siglo XVII, el
siglo del mercantilismo, España y Portugal no fueron, no
pudieron ser, mercantilistas, y de este modo se convirtieron en
Estados semiperiféricos, correas de transmisión
de los intereses de las potencias del centro a las regiones periféricas". (19)
Y que
"durante el siglo XVII
España se convirtió todo lo más en una correa
de transmisión bastante pasiva entre los países
del centro y las colonias españolas. España importaba
de los países del centro tejidos y pescado seco procedente
de Terranova, consumiéndolos en España o, cuando
no era totalmente soslayada por el comercio de contrabando, exportándolos
a las colonias. España pagaba en parte en exportaciones
de materias primas de la península, en tintes de las colonias
y, sobre todo, en oro y plata americanos, el atractivo esencial
del comercio con la Vieja España". (20)
Wallerstein explica que en el
siglo XVIII dos potencias semiperiféricas hicieron similares
esfuerzos para intentar acabar con las restricciones estructurales
que les habïa impuesto la economíamundo: España
y Suecia. La gran guerra del Norte (1700-1721) fue para Suecia
lo que la guerra de Sucesi6n española para España.
Ambas fracasaron. En 1721 Suecia perdi6 Livonia, Estonia, Ingria
y Carelia, la mayor parte del Báltico oriental, a manos
de Rusia y parte de sus posesiones en Alemania a manos de Prusia.
España perdi6 por el tratado de Utrech sus posesiones en
Italia y Paises Bajos, Gibraltar en la propia Península
y tuvo que conceder privilegios comerciales en América
a Inglaterra. Pero para Suecia y España sus esfuerzos fracasados
les permitieron al menos evitar cosas peores. Mientras que no
se resolvi6 la larga lucha de cien años entre los dos Estados
del centro (Inglaterra y Francia) ,1ª fase de la lucha
por la hegemonía en la economía-mundo, España
y Suecia pudieron mantener sus funciones y rango de potencias
semiperiféricas, utilizando su margen de maniobra para
desempeñar un papel mayor que el que realmente podían
abarcar. De hecho los Borbones españoles intentaron la
recuperación interna y el resurgimiento externo de España.
Pero cuando en 1763, al final de la guerra de los Siete Años,
Francia resultó vencida y quedó claro que la hegemonía
era para Inglaterra, España -eliminada Francia como pieza
en la situaci6n colonial americana- hubo de afrontar sola durante
dos decenios la amenaza britanica. Y durante la renovada expansión
de la economíamundo a partir de 1 750, España
perdería su imperio americano.
Esa pérdida se concretaria
durante e inmediatamente después de la "guerra mundial"
que selló la hegemonía de Gran Bretaña en
la economíamundo. En El capitalismo histórico
Wallerstein hace una breve síntesis sobre las bases
objetivas del llamado equilibro del poder, que impidió
que en la economíamundo capitalista el sistema interestatal
se transformara en un imperiomundo. Y para ello observa
"los tres casos en que uno de los Estados fuertes consiguió temporalmente un relativo dominio sobre los demás, relativo dominio que podemos llamar hegemonía. Los tres casos son la hegemonía de las Provincias Unidas (Paises Bajos) a mediados del siglo XVII, la de Gran Bretaña a mediados del siglo XIX y la de los Estados Unidos a mediados del siglo XX.
En cada uno de los casos, la hegemonía llegó tras la derrota de un pretendiente militar a la conquista (los Habsburgo, Francia, Alemania). Cada una de las hegemonías fue sellada por una "guerra mundial", una lucha masiva, en tierra, sumamente destructiva, intermitente, de treinta años de duración, en la que intervinieron todas las potencias militares importantes de la época. Estas luchas fueron, respectivamente, la guerra de los Treinta Años de 1618-1648, las guerras napoleónicas (17921815) y los conflictos del siglo XX
entre 1914 y 1945, que deberían
ser concebidos como una única y larga "guerra mundial".
Hay que señalar que, en cada uno de los casos, el vencedor
había sido una potencia primordialmente marítima
antes de la ."guerra mundial", pero se había
transformado en una potencia terrestre a fin de ganar esta guerra
contra una potencia terrestre históricamente fuerte que
parecía estar tratando de transformar la economíamundo
en un imperiomundo.
Sin embargo, la base de la victoria no fue militar. La realidad primordial fue de carácter económico: la capacidad de los acumuladores de capital situados en un Estado concreto de competir con ventaja con todos los demás en las tres principales esferas económicas: la producción agroindustrial, el comercio y las finanzas. Específicamente, durante breves períodos los acumuladores de capital en el Estado hegemónico fueron más eficientes que sus competidores situados en otros Estados fuertes, y de este modo se hicieron con los mercados incluso dentro de las áreas "domésticas" de estos últimos. Cada una de estas hegemonías fue breve. Cada una de ellas lleg6 a su fin en buena medida por razones económicas, más que por razones políticomilitares." (21)
6. La nueva caída de España a la condición
de área periférica en el siglo XIX.